
Volvió al país tras los éxitos en Stuttgart y Kitzbühel, y se entregó a un mano a mano con Infobae.com. Habló de tenis, pero también de su amistad con Rafael Nadal, de los duelos en la PlayStation y hasta del conflicto del campo
"Fue un alivio terrible. Me arrodillé y me empecé a reír porque no entendía nada. A medida que fue pasando el tiempo caí, me relajé. Fue una descarga, por suerte me lo saqué de encima y ahora lo tengo que disfrutar un poco". Así comienza la charla con Juan Martín Del Potro, horas después de concretar su arribo más feliz a la Argentina, con los títulos de Stuttgart y Kitzbühel bajo el brazo. Está relajado en serio y en ese tono transcurre la charla, luego de tantas otras con los distintos periodistas que se acercaron hasta el Hotel Intercontinental, donde el actual número tres argentino y 25 del mundo primero ofreció una conferencia de prensa y luego se prestó pacientemente para las charlas individuales. Ya habló mucho de la importancia de Franco Davín, su entrenador desde febrero -"tiene mucha experiencia y te dice las palabras justas en los momentos clave"-; del cambio en su juego -"corregí un movimiento que hacía mal en el saque, aunque lo clave fue lo mental"-; y, obvio, de la Copa Davis, a la que definió como "un sueño", además de aprovechar la ocasión para "pinchar" al capitán, Alberto Mancini: "Me llamó solamente para felicitarme, y espero que también lo haga a la hora de las convocatorias" (Ver más en Notas Relacionadas). Pero a esta altura, el tandilense, de 19 años, debe andar cansado de hablar de tenis y de cómo cambió su vida tras los primeros éxitos en el circuito grande. Porque ya aclaró que es hora de festejar, de aflojar tensiones, y entonces hay lugar para referirse a los viajes, a las esperas en los torneos; en fin, a los momentos en que no juegan, que es la mayor parte del tiempo. Allí los tenistas hacen migas con sus pares hasta convertirlos, en algunos casos, en amigos de la vida. "Con Nadal nos conocemos desde muy chicos y mantuvimos la relación. Es un fenómeno, hablamos bastante y me entiende las cosas que he vivido en este tiempo, que no han sido muy lindas (se refiere al mal comienzo de año, plagado de problemas físicos y parates por lesiones). Está bueno tener una relación así con estos tipos tan grossos a los que uno ve jugar y lo único que tiene es admiración", cuenta.
"Fue un alivio terrible. Me arrodillé y me empecé a reír porque no entendía nada. A medida que fue pasando el tiempo caí, me relajé. Fue una descarga, por suerte me lo saqué de encima y ahora lo tengo que disfrutar un poco". Así comienza la charla con Juan Martín Del Potro, horas después de concretar su arribo más feliz a la Argentina, con los títulos de Stuttgart y Kitzbühel bajo el brazo. Está relajado en serio y en ese tono transcurre la charla, luego de tantas otras con los distintos periodistas que se acercaron hasta el Hotel Intercontinental, donde el actual número tres argentino y 25 del mundo primero ofreció una conferencia de prensa y luego se prestó pacientemente para las charlas individuales. Ya habló mucho de la importancia de Franco Davín, su entrenador desde febrero -"tiene mucha experiencia y te dice las palabras justas en los momentos clave"-; del cambio en su juego -"corregí un movimiento que hacía mal en el saque, aunque lo clave fue lo mental"-; y, obvio, de la Copa Davis, a la que definió como "un sueño", además de aprovechar la ocasión para "pinchar" al capitán, Alberto Mancini: "Me llamó solamente para felicitarme, y espero que también lo haga a la hora de las convocatorias" (Ver más en Notas Relacionadas). Pero a esta altura, el tandilense, de 19 años, debe andar cansado de hablar de tenis y de cómo cambió su vida tras los primeros éxitos en el circuito grande. Porque ya aclaró que es hora de festejar, de aflojar tensiones, y entonces hay lugar para referirse a los viajes, a las esperas en los torneos; en fin, a los momentos en que no juegan, que es la mayor parte del tiempo. Allí los tenistas hacen migas con sus pares hasta convertirlos, en algunos casos, en amigos de la vida. "Con Nadal nos conocemos desde muy chicos y mantuvimos la relación. Es un fenómeno, hablamos bastante y me entiende las cosas que he vivido en este tiempo, que no han sido muy lindas (se refiere al mal comienzo de año, plagado de problemas físicos y parates por lesiones). Está bueno tener una relación así con estos tipos tan grossos a los que uno ve jugar y lo único que tiene es admiración", cuenta.
Fuente: Infobae


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